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En Septiembre del 2004 la agencia DyN desparramó una noticia muy difícil de creer: Un “grupo de científicos e investigadores argentinos” decía haber inventado “un complejo dispositivo que lograría transformar energía magnética en energía mecánica” con que "generar energía eléctrica sin costo alguno, sin contaminar, sin ningún tipo de combustible”, “absolutamente sin mantenimiento" y “sin interrupciones"; esta misteriosísima energía podría aprovecharse "para automóviles, aviones, barcos, submarinos, iluminar ciudades y calefacción".
Como si hiciera falta decirlo, Walter Darío Torbay, cara visible del grupo, advertía al mundo que este fenomenal artefacto “Cambia todo lo conocido en cuanto a formas de energía porque genera energía estable, gratis, no contamina el ambiente, no necesita mantenimiento, perdura en el tiempo, la fuente energética no se degrada y funciona tanto en tierra firme, en el aire o en el espacio exterior". Luego, al quedarse sin leyes físicas para violar, Torbay pasaba a describir el funcionamiento de su inconcebible aparato: “El dispositivo -consistente en un generador de movimiento permanente mediante imanes- utiliza como única fuente de energía la provista por los imanes que lo componen, mediante el aprovechamiento de la propiedad magnética de rechazo de polos iguales, la desviación de las líneas de fuerza magnética y un complejo sistema mecánico capaz de controlar la aceleración, la velocidad, el sentido y la potencia." [1]
Esta noticia imposible fue reproducida sin pudor por varios medios, entre ellos, la sección news del Conicet; pues, de todos modos, no era taaaan inusitada: Ya desde el año 2001 otro argentino, José Alberto Zapata, golpeaba las puertas de los medios reclamando se lo reconociera como el inventor de un Motor Magnético de idéntica descripción y supuestas prestaciones al de Torbay. Reclamaba subsidios aunque aclaraba que ya había recibido pingües ofertas; e imploraba porque el gobierno lo escuchase, ya que nada deseaba más que mantener el genial invento en el país. La Argentina, medio sorda, casi lo escucha y estuvo a punto de recibir $ 30.000.- de manos del Ministerio de Hacienda de La Rioja; por suerte algún lúcido vetó el subsidio estampando “sobreabundante” en la carpeta. Así fue como el despechado inventor vendió en el 2003 la licencia de su motor a Magnetics Motors Company SA, una empresa panameña formada por capitales multinacionales; a pesar de lo bien que suena, no debe haber ganado suficiente dinero porque seguía reclamando “un incentivo” para instalar doce fábricas en El Chamical, donde daría trabajo a unas dos mil personas fabricando insumos para su motor magnético. Algo salió mal. En el 2005, cual desterrado Sarmiento en el valle de Zonda, escribió un solitario mensaje al pie de una noticia sobre fondos a la tecnología: “Soy el inventor del motor magnético, que no consume ningún tipo de combustible, ni electricidad. Es ecológico, es Argentino, es comerciable y tiene un amplio futuro, porque es la forma de encauzar las fuerzas magnéticas que existen en La Tierra.” [2]. Y ya no supimos de él. ¡Bárbaros, las ideas no se imantan!
No apoyes un imán sobre la PC
Torbay, a diferencia de su competidor, montó presencia en internet; su ICYTI (Investigaciones Científicas y Tecnológicas Independientes) -que exhibe un transbordador espacial junto a su logo- proclama que sus investigaciones científicas en el “campo energético” les han permitido arribar al descubrimiento más grande de todos los tiempos, que salvará a la humanidad y agigantará la ciencia; todo de la mano de su Transgenerador Magnético [3]. La potencia de este aparato debe ser terrible, porque todas las fotos del mismo han sido afectadas por algo y están tan borrosas como una evidencia OVNI; no se entiende ni medio. Menos mal que colocan algunos esquemas del despiece indicando “soporte rueditas”, “eje rueditas” y “rueditas”, para que uno se de una mejor idea [4]. Incluso presentan una imagen que sería algo así como evidencia irrefutable de que alguna vez lo apoyaron en el pasto. Sorprendente.
En bien de la comunidad boquiabierta, ICYTI tenía una página describiendo el funcionamiento del armatoste; página que ahora han sacado por alguna razón [5], pero que ilustraba muy bien lo que Brodianski advertía sobre las explicaciones de los inventores de móviles perpetuos: “Como regla, las teorías equivocadas se exponen de una manera muy enredada (...) si la exposición de las mismas tesis fuera precisa y consecuente, su inconsistencia se revelaría por sí misma. Los conceptos anticientíficos falsos pueden vivir sólo en condiciones de confusión en las ideas y en las palabras, éste es su medio vital”.
Pero estar en internet tiene sus pro y sus contras; la gente no se queda callada. La noticia corrió bastante en foros y blogs, donde inexorablemente ICYTI y su invento fueron cruelmente denostados sin necesidad de grandes argumentos. En realidad a nadie le interesaban demasiado las explicaciones sobre imanes colocados así y asá; en tanto que el motor pretende quebrantar las leyes de la física, no puede ser más que un fraude, y así se lo hicieron saber a Torbay. Este ingresó a Hispaseti [6] con intención de “disipar dudas” y lo hizo: nadie dudó ya de que se trataba de un remanido intento de móvil perpetuo y de los más primitivos; aunque el inventor decía no transgredir las leyes físicas, un renglón más adelante las pulverizaba. En un intento por ganar puntos, sus colaboradores escribieron haciéndose los simples ciudadanos en apoyo del invento, pero el moderador los descubrió por el IP (dirección unica de internet): “En el colmo de incompetencia falsificadora, coinciden dos a dos, pero tratan de aparentar tanto por los nicks como por los comentarios que son varias personas distintas”; esto no gustó mucho. Torbay hizo mutis por el foro, pero los comentarios subsiguientes fueron lapidarios; Bulo, declaró la net.
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